lunes, 7 de mayo de 2012

Aprendizaje en la vejez

El aprendizaje es definido como "un cambio relativamente permanente en la conducta potencial como resultado de la sucesiva experiencia con una tarea." (Kimble, 1961). Dentro de la vida de las personas mayores, nos damos cuenta que el aprendizaje es un aspecto bastante esencial. Esto se da porque, como ya hemos mencionado anteriormente, la tercera edad es una etapa de cambios importantes en todos los ámbitos, ya sean físicos, fisiológicos, de la vida cotidiana y de identidad, de pertenencia, donde se modifica su rol social y su forma de ser. De esta manera, si la persona mayor no cuenta con un buen potencial de aprendizaje, la persona no será capaz de adaptarse correctamente y no podrá reinventarse, lo que ocasionará que no sepa cómo enfrentarse a todos estos cambios y no tenga una vejez ideal.

Ahora, no podemos negar que existen ciertas dificultades, pues mientras se envejece, disminuye el rendimiento, se producen perdidas físicas, cognitivas y fisiológicas, pero esto debe ser reemplazado por otras potencialidades que la persona posea para compensarlas. Muchos estudios han declarado que lo que más afecta la capacidad de aprendizaje en la vejez son el miedo a no ser capaz y el temor al ridículo , no tanto como sus cambios físicos y mentales.
Debemos saber que las personas mayores sí son capaces de adquirir nuevas habilidades y nuevos conocimientos, aunque este proceso les tome un poco más de tiempo y esfuerzo a comparación de los jóvenes. Al ser conscientes de esto, no solo nos damos cuenta de las capacidades que el adulto mayor posee, sino que también rompemos con ciertas concepciones erróneas que se tiene sobre la vejez, y promovemos estilos de vida saludables que impliquen un aprendizaje diario para no dejar de ejercitar la mente.

La persona mayor debe aprender y así reinventarse, enfrentarse cada día con una actividad distinta, con un rol distinto, con necesidades distintas... y con un cuerpo distinto.



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