jueves, 17 de mayo de 2012

Maltrato emocional en el adulto mayor

El maltrato emocional (muchas veces también conocido como maltrato psicológico) es una forma de abuso comunmente realizado hacia los adultos mayores. Generalmente el adulto mayor no puede realizar con total autonomía las actividades cotidiana, o incluso simplemente cuando las personas más cercanas a ellos consideran que ya no están "aptos" para realizar ese tipo de actividades debido a su edad. Este maltrato emocional es mucho más difícil de ser detectado, porque muchas veces es realizado de manera inconsciente por familiares, amigos o por la persona que cuide a la persona mayor. Sin embargo, causa tanto daño como el maltrato físico, pues ocasiona dolor emocional, sufrimiento y angustia al adulto mayor.

Este maltrato puede presentarse en acciones como aislar al adulto mayor de sus familiares o amigos, no dejarlo salir de la casa, asilo o el lugar donde resida, ignorarlo, no permitirle que realice alguna actividad, no presentándole soporte emocional, etc.

A continuación, les dejo un video que forma parte de una campaña creada por la ONPEA (Ontario Network for the Prevention of Elder Abuse). Esta organización busca crear conciencia en las persona sobre el maltrato del adulto mayor en comunidades del habla hispana en el país de Canadá. El video muestra un ejemplo de la realidad que vive el adulto mayor al ser maltrato emocionalmente. Espero les guste.

lunes, 7 de mayo de 2012

Manejo de las emociones

El ser humano es un organismo emocional. Los sentimientos y las emociones de la persona conforman la afectividad como un importante ámbio psicológico. Enevejecer implica, necesariamente vivir procesos de cambios y crecimiento. Todo cambio produce pérdidas y las pérdidas generan, en su mayoría, dolor emocional. Cada persona tiene su propia manera de enfrentarse a estas pérdidas, pero todas estas maneras estan conformadas por pensamientos, sentimientos y acciones que repercuten a nivel emocional, físico y social.

Todos envejecemos. Sin embargo, es cómo envejecemos lo que determina la calidad de nuestra vida.

En ese proceso, las emociones positivas realmente son un potente antídoto contra el estrés, el dolor y la enfermedad. Una actitud positiva puede proteger contra una mala salud en la tercera edad, de diversas formas. Por ejemplo, las personas más felices tienden a afrontar la vejez de manera preventiva, haciendo ejercicio regularmente o cuidando su descanso nocturno.

Por otro lado, este tipo de individuos es más propicio a evitar comportamientos insanos, como el tabaco. Los beneficios de ciertas elecciones en el estilo de vida cobran mayor importancia en la vejez, época en que los cuerpos se vuelven más susceptibles a la enfermedad.

Y, además, una visión optimista ayuda a combatir el estrés, que se sabe es un factor de riesgo de padecer numerosas enfermedades. Según diversos estudios, los individuos con emociones positivas más fuertes presentan niveles más bajos de sustancias químicas asociadas con inflamaciones vinculadas al estrés. Por tanto, adoptando una actitud positiva la gente puede evitar incluso algunos de los daños físicos ocasionados por el estrés.

Aprendizaje en la vejez

El aprendizaje es definido como "un cambio relativamente permanente en la conducta potencial como resultado de la sucesiva experiencia con una tarea." (Kimble, 1961). Dentro de la vida de las personas mayores, nos damos cuenta que el aprendizaje es un aspecto bastante esencial. Esto se da porque, como ya hemos mencionado anteriormente, la tercera edad es una etapa de cambios importantes en todos los ámbitos, ya sean físicos, fisiológicos, de la vida cotidiana y de identidad, de pertenencia, donde se modifica su rol social y su forma de ser. De esta manera, si la persona mayor no cuenta con un buen potencial de aprendizaje, la persona no será capaz de adaptarse correctamente y no podrá reinventarse, lo que ocasionará que no sepa cómo enfrentarse a todos estos cambios y no tenga una vejez ideal.

Ahora, no podemos negar que existen ciertas dificultades, pues mientras se envejece, disminuye el rendimiento, se producen perdidas físicas, cognitivas y fisiológicas, pero esto debe ser reemplazado por otras potencialidades que la persona posea para compensarlas. Muchos estudios han declarado que lo que más afecta la capacidad de aprendizaje en la vejez son el miedo a no ser capaz y el temor al ridículo , no tanto como sus cambios físicos y mentales.
Debemos saber que las personas mayores sí son capaces de adquirir nuevas habilidades y nuevos conocimientos, aunque este proceso les tome un poco más de tiempo y esfuerzo a comparación de los jóvenes. Al ser conscientes de esto, no solo nos damos cuenta de las capacidades que el adulto mayor posee, sino que también rompemos con ciertas concepciones erróneas que se tiene sobre la vejez, y promovemos estilos de vida saludables que impliquen un aprendizaje diario para no dejar de ejercitar la mente.

La persona mayor debe aprender y así reinventarse, enfrentarse cada día con una actividad distinta, con un rol distinto, con necesidades distintas... y con un cuerpo distinto.