No podemos negar que toda persona está en constante evolución. El hombre cambia, su vida evoluciona y el mundo se transforma. Tanto física como psicológicamente. Claro que existe una diferencia muy grande (y muy obvia también) entre ambos. Mientras que los cambios físicas son bastante notorios, ciertos cambios psicológicos son mucho más difíciles de distinguir, lo que muchas veces genera problemas para poder comprender a las personas. Como dije la evolución es constante, y por lo tanto en la vejez también existe una evolución psicológica que a veces no percibimos, haciendo que tampoco podamos comprender a los adultos mayores, cosa que es muy común hoy en nuestros días.
Ahora, si bien la evolución psicológica TIENE QUE darse, existen cuatro factores importantes en esta etapa que hacen posible el envejecimiento mental normal:
(1) El declive progresivo de las capacidades físicas.
(2) El declive progresivo de las capacidades mentales
(3) El cambio en los círculos sociales (familiar, profesional, etc.).
(4) La reacción del adulto mayor antes los cambios.
Las tres primeras claramente tiene un impacto directo en la vida del adulto mayores, hasta podría decir que suceden en la mayoría de ellos de manera indistinta. Pero la última va a depender netamente de la personalidad del adulto mayor para adaptarse a los cambios, dando lugar a la evolución psicológica de cada uno. Mientras que para algunas personas la vejez es el momento de disfrutar el tiempo libre, de liberarse de compromisos laborales, de hacer un resumen de todo lo vivido reconociendo fracaso y errores; para otros la vejez es un momento de estrés, de pérdidas, de un descenso de la autoestima y de frustración por la proximidad de la muerte.
Como psicológicos, tenemos la labor de conducir al adulto mayor hacia una evolución psicológica correcta. Pero, ¿cómo es eso? ¿cuál es la manera adecuada de evolucionar psicológicamente en la vejez? Pues haciendo que predomina una actitud mucho más contemplativa y reflexiva, que haya una reconciliación con los aspectos negativos del pasado y una aceptación tanto de los logros como de los fracasos, de las virtudes adquiridas como de los defectos innatos. Se debe lograr la aceptación de uno mismo y aprender a disfrutar de todos los placeres que esta etapa puede brindar. En sí, debemos prepararlos (y bueno, prepararnos) para un vejez activa, enfrentando la muerte sin temor como algo natural, como parte de la vida.
Me gusta mucho. Es un análisis bien completo. En mi opinión solo le agregaría la necesidad de prever financieramente para la vejez y desarrollar intereses y/o pasatiempos.
ResponderEliminarHm... Buen punto, tal vez lo obvié. Lo tomaré en cuenta para una publicación aparte. Gracias por el consejo, Gabriel.
ResponderEliminar